LLUÍS COMPANYS, ¿MÁRTIR O CRIMINAL DE GUERRA? (I)

LLUÍS COMPANYS, ¿MÁRTIR O CRIMINAL DE GUERRA? (I)

 

  1. Rebelión militar contra la República en 1934.

Una sociedad libre y democrática se asienta en el respeto a la legalidad constitucional, el reconocimiento de los Derechos Humanos y la fraternidad entre compatriotas. Todos estos principios fueron atropellados un 6 de octubre de 1934, pronto hará ya 87 años, cuando el segundo presidente de la Generalitat republicana, Lluís Companys i Jover, promovió, usando la fuerza de las armas, un golpe de Estado contra el legítimo gobierno de la República española. El precio fue más de un centenar de víctimas, entre muertos y heridos, aunque pudieron ser muchas más si la prudencia del Capitán General de Cataluña, Domingo Batet Mestres, no hubiera ordenado a las tropas el uso mínimo de la violencia para sofocar la rebelión de la Generalidad.

Escamots de Esquerra Republicana de Catalunya armados y dispuestos para la acción el 6 de octubre de 1934. Delante del Palacio de la Virreina, en las Ramblas

 

Por estos hechos, calificados como rebelión militar, Companys pudo haber sido condenado a la máxima pena. Así hubiera sido en aplicación del código penal de 1928 (Art. 284. Los reos de los delitos de rebelión enumerados en el artículo anterior serán castigados con las penas siguientes: 1º Los que, induciendo y determinando a los rebeldes, hubieren promovido o sostuvieron la rebelión, y los que aparezcan como jefes principales de ésta, serán castigados con la pena de quince años de prisión a muerte). Por suerte para Companys, el Código Penal de 1932 había suprimido la pena de muerte, aunque volviera a instaurarse por una ley de 17 de octubre de 1934 https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE//1934/290/A00379-00379.pdf, tan sólo 11 días después del golpe de la Generalidad.

Pérez Farras. Jefe de los Mozos de Escuadra. Condenado a muerte                          Frederic Escofet. Condenado a muerte

 

Finalmente, el Tribunal de Garantías Constitucionales de la República condenó a Lluís Companys a 30 años de reclusión mayor, en sentencia fechada el 6 de junio de 1935 https://cuadernosmemoriahistorica.blogspot.com/p/sentencia-companys-1934.html . Otros militares a sus órdenes, como Enric Pérez Farràs, comandante de artillería y jefe de los Mozos de Escuadra, así como Frederic Escofet, capitán de caballería y comisario general de orden público, no tuvieron esa suerte, pues fueron condenados a muerte tras un consejo de guerra de carácter sumarísimo, en aplicación del Código de Justicia Militar de 1890, vigente en ese momento (Art. 238. Los reos de rebelión militar serán castigados: 1º Con la pena de muerte el jefe de la rebelión y el de mayor empleo militar o más antiguo). Pero el Presidente de la República española, Niceto Alcalá-Zamora, ejerció medidas de gracia e indultó a los condenados el 5 de noviembre, conmutando la pena capital por la de 30 años de prisión. Por su parte, Lluís Companys pudo beneficiarse de la amnistía promovida por el gobierno del Frente Popular, que accedió al poder tras las elecciones fraudulentas https://www.elespanol.com/cultura/historia/20170313/200480526_0.html de febrero de 1936, obteniendo la libertad y recuperando su cargo.

 

De izquierda a derecha: generales Goded, Fernández Burriel y Legorburu. Fusilados en agosto de 1936

La generosidad recibida tuvo ocasión de devolverla el 19 de julio de 1936, cuando se produjo el fracaso del levantamiento militar en Barcelona, encabezado por el general Manuel Goded. El  Consejo de guerra fue sustanciado en el buque-prisión Uruguay, el mismo donde fue hecho prisionero Companys y sus consejeros tras el golpe de 1934. Los generales Manuel Goded, Justo Legorburu y Álvaro Fernández Burriel fueron condenados a muerte. Sin embargo, Lluís Companys no amagó ningún gesto de piedad hacia estos militares derrotados y los citados generales fueron fusilados el 12 de agosto de 1936 en el foso de Santa Eulalia del castillo de Montjuich. Anteriormente, durante las dos últimas semanas de julio de 1936, habían sido fusilados otros 200 oficiales militares. Algunos sin juicio previo, como Francisco Jiménez Arenas, que fue presidente accidental de la Generalidad de Cataluña -nombrado por el Gobierno de la República tras fracasar el golpe de Companys- desde el 7 de octubre de 1934 al 2 de enero de 1935. Jiménez Arenas fue sacado del barco-prisión Uruguay, donde había sido recluido tras el fracaso de la sublevación del 19 de julio en Barcelona, y asesinado por milicianos anarcosindicalistas en la madrugada del 2 de septiembre, siendo enterrado su cuerpo en el cementerio de Moncada i Reixach. Con posterioridad, fue juzgado “en rebeldía” en enero del año siguiente por el Tribunal Popular Especial de Barcelona http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1937/01/07/pagina-2/33115912/pdf.html  y condenado a muerte. La sentencia se ejecutó, pues, cinco meses antes de la condena judicial.

Como resumió Francesc Cambó en su momento, “Companys, el 6 d’octubre de 1934, havia comès igual delicte que els militars, i fou indultat. En el 1936, ell féu afusellar tots els militars revoltats”. Cuatro años más tarde, el 15 de octubre de 1940, el propio Companys sería también fusilado, tras un juicio sumarísimo, en el mismo foso de Santa Eulalia del castillo de Montjuich donde cayeron los militares alzados.

En dicho lugar se instaló, después de la Transición, un monolito en honor a Companys, donde cada año las principales autoridades catalanas le rinden homenaje. En ocasiones, el monolito ha sido vandalizado. Por el contrario, no hay ningún recordatorio hacia los cientos de oficiales fusilados, con o sin juicio, en el mismo lugar. Tampoco en la época de Franco.

Foso de Santa Eulalia en el castillo de Montjuich. Aquí fueron fusilados, en julio y agosto de 1936, más de 200 oficiales sublevados. Después de la Guerra Civil, Lluís Companys sería fusilado en el mismo lugar el 15 de octubre de 1940

 

Artur Mas, presidente de la Generalidad, y Xavier Trias, alcalde de Barcelona homenajean a Companys en 2015

 

Vandalización del monolito a Companys el año 2008

 

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Francisco Oya
Profesor de Historia en el IES Joan Boscà de Barcelona. Licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad de Barcelona. Diplomado en Teología por la Facultad de Teología de Cataluña. Diplomado en Filología por la Universidad de Barcelona. Presidente de la Asociación de Profesores por el Bilingüismo (APB), fundada en 1994, asociación pionera en la lucha por el derecho a la enseñanza en lengua materna y la oposición al adoctrinamiento en la escuela. Coordinador de Enseñanza del Sindicato de funcionarios CSIF en Barcelona.

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