La falsa Corona Catalanoaragonesa

Mapa Corona de Aragón
Mapa de la Corona de Aragón. 1385

Hace unos días presentamos un informe sobre el adoctrinamiento en los libros de texto de historia de la ESO en Cataluña. En ellos aparecen repetida y erróneamente conceptos y términos que fueron creados durante la segunda mitad del siglo XIX con la finalidad de divulgar un relato histórico mitológico que justificara la existencia de una nación catalana.

Entre esos términos inventados y falseados el más recurrente es el de Corona catalanoaragonesa, acuñado en el año 1872 por Antonio de Bofarull en el título de una de sus obras, “La Confederación Catalanoaragonesa”. El término Corona de Aragón no satisfacía los delirios nacionalistas, puesto que suponía reconocer la preeminencia del rey y del reino de Aragón sobre los demás territorios, incluida Cataluña, que no tenía título de reino. Por tanto, para solucionar la realidad que incomoda, lo mejor es inventarse una nueva como el título de “comte-reis” para los reyes de Aragón, como aparece también en la misma la obra. Esta falsa denominación servía para igualar el título de rey de Aragón al de conde de Barcelona y así esconder la dependencia del territorio catalán a la figura del rey de Aragón.

Esta equiparación ya de por sí es un grave error, puesto que por jerarquía el título regio siempre está por encima de cualquier otro, y más todavía del de un conde. Posteriormente, y para que no hubiera ninguna duda de la condición política de Cataluña, la mejor solución pasaba por inventarse la figura del rey y sustituir el título de conde por el de rey. Por esta razón nacían los reyes de Cataluña-Aragón como única solución para borrar definitivamente los lazos de dependencia del territorio catalán a la potestad del rey de Aragón, el titular del reino. Y el rey de Aragón comenzaba a simultanear las dos coronas, aunque, encima, otorgando cierta superioridad al falso título de rey de Cataluña al anteponerse siempre al verdadero título: el de Aragón.

Estos inventos decimonónicos siguen vigentes en nuestros días, así que si analizamos muchos libros de texto catalanes, veremos como todos los reyes de Aragón son también reyes de Cataluña; mejor aún, primero son reyes del inexistente reino de Cataluña y luego de Aragón. Así tenemos a Jaume II de Catalunya-Aragó o Joan II de Catalunya-Aragó, reis de Catalunya-Aragó, por poner algún ejemplo. Las nuevas generaciones ya no estudian al rey emperador, Carlos I de España y V de Alemania, ahora ha pasado a ser Carles I de Catalunya-Aragó.

Esta ignorancia nacionalista podría curarse leyendo en las aulas a Ramon Muntaner (1265-1336), en cuya crónica avisa que “aquest llibre fa honor de Deú e de l’alt casal d’Aragó”, porque ésa era parte de su intención, ensalzar al rey de Aragón, como su señor y representante del casal aragonés que abarcaba todos los reinos y territorios que de él dependían, entre los que se encontraba el condado de Barcelona.

Al pasar las páginas vemos que el rey siempre es nombrado como rei d’Aragó, sin más títulos, y que los caballeros, tanto aragoneses como catalanes, luchaban al grito de: Aragó, Aragó!, porque estaban al servicio del monarca aragonés. Mientras, en Cataluña el rey se coronaba con los títulos propios: comte de Barcelona e senyor de tota Catalunya. El relato de Muntaner refleja fielmente la concepción social de su época en la que el máximo señor, en esas relaciones vasalláticas medievales, era el rey de Aragón y a él debían rendirle homenaje.

Estas líneas son un pequeño ejemplo del adoctrinamiento de la historia en Cataluña. Los libros de texto y las aulas fueron secuestradas por el nacionalismo hace ya muchas décadas, a pesar de que algunos pretendan mostrar sorpresa ante estas denuncias. No solo los nacionalistas tienen su culpa, los diferentes Gobiernos con su inacción o el no querer ver son cómplices y en parte responsables de que el adoctrinamiento campe a sus anchas por la educación catalana. Necesitamos que todo cambie y esperamos que sea pronto.

Vera-Cruz Miranda
Doctora en Historia

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Vera-Cruz Miranda
Barcelona, 1977. Doctora en Historia. Más de diez años de investigación relacionada con la figura del príncipe de Viana y con la política del siglo XV en España. Ha publicado diversos artículos tanto en el ámbito académico como en el de la divulgación histórica, además de ser autora de los libros “Carlos de Aragón y de Navarra” y “El príncipe de Viana y su tiempo”.

4 COMENTARIOS

  1. Tiene usted toda la razón, sra. Miranda. La obsesión del secesionismo catalán por reescribir la historia de Cataluña, introduciendo en el relato histórico palabros y conceptos inexistentes (en su mayor parte inventados), es realmente digna de análisis terapéutico de los profesionales de lo psicosocial. ¿Mentirosos compulsivos? ¿El fin justifica cualquier medio para alcanzarlo?
    Lo que es una realidad es que desde la irrupción del nacionalismo catalán en la segunda mitad del siglo XIX, uno de los objetivos prioritarios del separatismo no ha sido otro que construir un relato histórico de gloria nacional catalana, justificando esa megalomanía sentimental inconclusa a través de una transformación sesgada de la historiografía ad hoc, apoyada en una cuidadosa y premeditada elaboración de múltiples agravios —la mayoría de ellos infundados o/y descontextualizados o/y exagerados— junto a una amplia retahíla de reproches hacia el resto de España. Inicialmente y de una manera muy en especial esos reproches y agravios iban dirigidos hacia Castilla, aunque posteriormente se fue poniendo el foco más en el centralismo de Madrid (del gobierno, del PP, del estado, de las instituciones,……); e incluso hacia algunos países europeos por su posicionamiento en distintos momentos históricos con respecto a impedir el desarrollo y la supervivencia de la «Gran Nación Catalana». No va más.
    Para el secesionismo/separatismo todo vale para construir la quimera que representa su hipotética e ilegal República Catalana. Tergiversar la historia y mentir alevosamente, también. No hay que darle más vueltas, es lo que hay.
    Enhorabuena por el artículo.
    Saludos cordiales,
    Pau lo Blanc

  2. La història està per estudiar-la i saber valorar allò que ens ha arribat a través de la documentació i els diferents relats que han fet els escriptors i historiadors al llarg del temps. Els historiadors sempre hem de ser el màxim objectius possibles sense que les nostres "manies" 0 "tendenciositats" es vegin massa manifestades en els nostres arguments. En el argument de la historiadora d'aquest article hi veig massa tendenciositat cap a una banda (potser és el que pretén), precisament fa el mateix que els qui critica de l'altra banda. En general els articles d'aquest web pequen de "anti-nacionalisme". No és un article neutral. Anem per parts:
    1) El terme corona catalano-aragonesa no és històric. Jo no me l'he trobat mai. Normalment et trobes Corona d'Aragó o Regne d'Arago, Principat de Catalunya, Comtats etccc…, però el rei de la corona era el comte de Barcelona. Els reis aragonesos son del casal de Barcelona. Potser el rang de comte no és el mateix que el de rei, però al cap i a la fi era el que tenia el poder sobre el territori.
    2) La nació catalana existeix. Si la nació la formen els individus i no els territoris, jo em sento part de la nació catalana i com jo a centenars de milers. I si a part hi ha un territori que el reconeixem com a propi encara més al meu favor. Això no justifica el sobiranisme. Quantes nacions conviuen a gust dins d'altres estats que els respecta. I ull! Jo crec que Espanya ens respecta i ens ha respectat. Si no ens hagués respectat ja no existiríem com a poble.
    3) El revisionisme històric s'ha de fer aportant arguments sòlids. Quedaríem sorpresos la quantitat de fets històrics que queden amagats o estan tergiversats.
    4) Totes les nacions han magnificat la seva història per fer-la gloriosa. Espanya mateix. Catalunya també. França, Anglaterra. Tothom intenta adaptar la seva història als seus interessos, per això estem els historiadors, per intentar posar les coses al seu lloc.
    Rebi una salutació.

  3. Respecto al punto 1º expuesto por Carles no puedo estar más en descuerdo. Cuando Ramón Berenguer y Petronila se casaron, su primer hijo se llamó Alfonso (el futuro Alfonso II El Casto), como era tradición en la casa Aragón (la familia, no el reino), a pesar de que a su padre le hubiera gustado seguir con la tradición, normal en la época, de que se hubiera como él, de hecho no hay ningún rey de la Casa Aragón que se llamara Ramón (igual tenían más influencia a este lado del Noguera), y entre sus posesiones, tenía reinos y condados, entre ellos Aragón, Barcelona, Osona o Besalú.
    Vd. dice que una nación la forman los individuos, no los territorios, por lo que he creído entenderle ( y de paso entiendo a los que aspiran a los Países Catalanes), pues permítame aclararle, que en esa época, no había naciones, ni democracia, el Rey era dueño y señor de su territorio, salvo en el Reino de Aragón, donde le recuerdo que hubo "leyes antes que reyes", y que la señal (roja y amarilla) del rey pertenecía a la Casa Aragón, no a los territorios.
    En fin creo que podríamos tener una charla y que sería productiva, veo en sus palabras las mismas acusaciones que vierte sobre la autora del artículo. No vea en mis palabras ningún ataque a Cataluña, ya que tengo familia allí y viajo a menudo, simplemente, vea otro punto de vista, tampoco ficticio, sino históricamente demostrado, de lo que fue la Corona de Aragón, un conjunto de posesiones de una Casa, la de Aragón, que regía el cabeza de la misma. Cada Reino o Condado mantenía sus fronteras, monedas, idiomas, medidas,… No hay que invitar nada, está todo escrito (salvo que algún conservador de cierto archivo lo adultere).

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