CERVERA ERA BORBÓNICA

LA FIDELIDAD DE CERVERA A FELIPE V

La fidelidad de la comunidad de Cervera a Felipe V fue siempre incontestable, lógica, demostrada por la documentación y diversos historiadores. Ni siquiera un revisionismo provocado por la política independentista actual ha podido desmentir tal verdad. Ni una colección de documentos notariales, que no tienen un relato lógico y estructurado sobre el conflicto, publicados por el doctor Josep María Llovet pueden romper el auténtico relato de dicha fidelidad y su consecuencias. Antes al contrario, la documentación de archivos, las crónicas de la época como la del austracista Jose María Castellví y las indagaciones de eminentes historiadores como el catalán Enric Tello corroboran la alianza del rey Borbón y la ciudad a lo largo de la Guerra de Sucesión.

 

La comunidad cerverina se sintió portadora de unos derechos ya desde que la primera población cristiana se asentó en ese lugar tras su conquista a los musulmanes. Frente al carlà del castillo consiguieron las primeras prerrogativas para toda las personas que habitaran la entonces villa de Cervera. En este contexto, la lucha, la demanda de privilegios, concedidos tanto por el conde como por el rey de la Corona de Aragón, reafirmaron a Cervera como un auténtico islote de jurisdicción real rodeado de tierra de barones. Es interesante destacar el concedido por Alfonso I en 1182, como ha explicado muy certeramente el citado Enric Tello en su libro Visca el Rei i les Calces d’Estopa, el derecho a organizarse en Comunidad, que a su vez exigía a esta comunidad el servicio de host y cavalcada, por delante del carlà. Los vecinos prestaban al rey directamente un servicio que se restaba a un señor feudal. Pero conviene remarcar que este servicio podía ser utilizado por el Común para su propia defensa, ataque incluso, contra enemigos  de cualquier condición. Y lo queremos destacar porque tal privilegio era considerado por sus poseedores como una autonomía defensiva que les facultaba a tomar decisiones más allá de otras autoridades como la Generalitat de Cataluña o incluso el mismo rey. En todo caso fue un derecho usado como argumento en la decisión tomada por la ciudad en su apoyo a la causa borbónica siglos después.

Dichos privilegios, obtenidos por los reyes de la Corona de Aragón y los Austrias posteriormente, fueron numerosos y se encuentran en el Archivo Comarcal de Cervera para su consulta. De todos ellos, los pobladores de estos lugares se sentían muy orgullosos de pagar el diezmo y de no tener otro señor que el rey. Efectivamente, una vez más, según Enric Tello, de todas las fidelidades posibles, Cervera siempre optó por la del rey acudiendo directamente a este poder porque era la forma de obtener más beneficios para toda la comunidad frente a una Generalitat que la consideraban lejana y ajena en gran medida a los intereses de la población.

Felipe V se convierte en Rey de España en 1700 tras la muerte del último Austria, Carlos II, que en su postrer testamento dejaba el reino a la persona del nieto de Luis XIV. Una de las primeras acciones del nuevo monarca fue dirigirse a los diversos territorios hispanos para jurar sus leyes propias y recibir el acatamiento a su autoridad. Y así fue en todos los dominios del Borbón. En 1701, cuando se dirigía a tal fin a Barcelona hizo estancia en Cervera y confirmó todos los privilegios que hasta el momento había recibido de los anteriores reyes. A su regreso de la capital catalana volvió a pasar y descansar en aquella población que tan bien le había recibido un año antes. En esta ocasión, Felipe le concede el título de ciudad, un nuevo privilegio a añadir a los ya ratificados un año antes.

Cervera, felipista

La generalización de la Guerra de Sucesión en 1705, tras el bombardeo de Barcelona por la flota del Archiduque Carlos, puso en marcha las dos fidelidades. Se alinearon con los dos pretendientes al trono, así en cada lugar hubo dos partidos, uno felipista, otro austracista. Sucedió así en la Corona de Aragón y en el resto del territorio español, si bien en el primer caso triunfaron los partidarios de Carlos III, con la excepción de Cervera, Berga, Mora de Ebre entre otras. Las consecuencias de esta decisión de fidelidad al Duque de Anjou fueron funestas para el caso que nos ocupa. Cervera fue atacada y saqueada en varias ocasiones. Cabe destacar la primera de estas acometidas austracistas, la de 1706. A pesar del ofrecimiento de la población para llegar a un acuerdo, los atacantes derribaron parte de la muralla y se dieron al saqueo durante cuatro días. En otra ocasión destruyeron las huertas y talaron olivos en represalia hacia la fidelísima ciudad. Fue tal el daño infligido a sus habitantes que el cronista austracista Jose María Castellví justifica esa fidelidad al rey borbónico por los sufrimientos padecidos en estos ataques.

Un batallón de cervarienses se unió a las tropas felipistas y sabemos que participó en el asalto de Barcelona en 1714. Acabada la guerra, el Rey concedió nuevos privilegios y la construcción de una Universidad, la única en Cataluña, a su fiel comunidad.Por tanto, las dudas sobre el felipismo de Cervera son un insulto a la ciencia histórica.

 

DANIEL RUBIO RUIZ, Profesor-tutor Historia, UNED-CERVERA

 

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